20 julio 2010

Para eso me quería. Para eso nada más.


Para citarme en medio de la noche y agujerear mis entrañas con sus pupilas mientras dejaba por todo mi cuerpo el rastro de sus huellas dactilares. Para que la intensidad de cada beso me hiciera morir en el acto. Para cogerme por la cintura y estrujarme como si no fuera a verme más, como si fuera la última vez, como si dos segundos más tarde fuera a coger un vuelo sin retorno directo a la Patagonia. Todo estaba estudiado. Cada uno de los suspiros que me arrancó de cuajo. Todo calculado, lo sé. Y todo sin mediar palabra.

Eso no se hace. Hacerme bajar la guardia, endulzarme así la sangre, saciarse hasta quedar satisfecho y después despegar los labios para construir un monumento gigantesco a la contradicción.

- Las cosas no salen siempre como uno quiere.

Es inhumano, cruel, mezquino irse así y dejarme trastornada en medio de la nada.

De vuelta a casa me he caído. Caminaba arrastrando dos pies que pesaban toneladas y me he tropezado. Me sangran las rodillas. Estoy llena de tierra. Y ni siquiera me importa. No sé cuánto tiempo llevo aquí. Puede que ni siquiera me levante. Me retumba en los oídos esa dichosa frase. 2000 decibelios con su voz diciéndome que hasta aquí, que nada más, que ojalá, pero que no. Ahora que lo pienso, tenía que haberlo adivinado. No era propio de él marchase sin dejar rastro.

15 comentarios:

Luna Méndez dijo...

olé.

No sé si es el hecho de leer algo que no sean apuntes pero me ha encantando.

Te has superado, o eso me parece ;)

Raquel dijo...

Que seas tú quien lo dice hace que considere este comentario un premio.

Un besote querida Luna Méndezmía. No te estreses demasiado. Queda muy poco. El último tirón. Tú puedes.

Juan Rodríguez Millán dijo...

¿Tú sabes cuántas veces he releído ya esta entrada...? ¿Para buscar todos los matices...? ¿Para encontrar todas las imágenes...? ¿Para contemplar todos los sentimientos que encierran tus palabras...?

Precioso, como siempre. Igual más que otras veces, sí. Pero triste. Eso sí, lo único que sé es que hay gente que tiene la fuerza de levantarse por muchas veces que se caiga.

Pio dijo...

Es un texto desgarrador pero a la vez muy bonito

Escribes genial

Besetss

Vane_19_26 dijo...

Es que les hay demasiado crueles y mezquinos, que se piensan que por hacerte sentir grande después pueden hacerte sentir poco menos que basura... Y lo fácil que resulta decir que no merecen la pena y lo difícil que resulta convencerse de ello...

Aprilis dijo...

Buff ! Que bueno! Dejas a uno sin aire, no se si es que hoy me cogiste sensible o es que es impresionante... seguramente las dos cosas ;-) !! Clap, clap, clap... aplausos para Raquel ! = )

Ojizarka dijo...

Cuánto dolor escondido entre unas pocas líneas. Muy buena manera de contar las cosas, lo haces muy gráfico. Me gusta. Mis felicitaciones :)

ExCorazonRoto dijo...

Hay much@ hijodeputa suelt@.
Ánimo.

dEsoRdeN dijo...

A cada cicatriz te irá doliendo menos. Y llegará un día en que hasta podrás reírte de según qué gilipolleces con aires falsamente transcendentales

bss

Marisela dijo...

ñaaaa porqué?! pero porqué? porqueeeeeee he de leer esto hoy? no es el día no! (coño, a la patagonia no, pero a Buenos Aires si se fue).
Encima por qué lo escribes tan bien? :(

Raquel dijo...

Siempre dejo algo en mi cartera para un bote de Betadine. Por si las heridas me pillan desprevenida.


(Besos... :) )

FALSARIO dijo...

precioso aunque con demasiados sentimientos, me ha hecho relfexionar sobre muchas cosas, me gusta.

Sofí dijo...

Me ha elevado al recuerdo, las veces que me he dado cuenta de que mis rodillas también sangraban, y no he sentido nada. Porque el dolor del alma era más desgarrador... y por la culpabilidad, como dices de sentir que debía haberlo adivinado.

Te sigo, y por supuesto vuelvo... porque me gusta como escribes.

Un abrazo.

Raquel dijo...

Malditos dolores del alma. Quién los manda a aparecer.

clarita_wester dijo...

Tus brazos son mi castillo tu corazón es mi cielo, ellos limpian las lágrimas que lloré.
Los buenos y malos momentos
hemos pasado por ellos y ahora
me haces levantar cuando caigo.

Una caída conlleva una subida.