25 agosto 2009

Made in the world

Si yo fuera filósofa sacaría de mi cabeza unas teorías muy extrañas. El otro día, mientras estaba callada, con la mirada perdida y absorta en mis pensamientos en algún lugar de cuyo nombre no puedo acordarme, llegué a una conclusión fascinante, a la par que evidente.

Esto de la globalización no es un secreto para nadie. El café viene de Colombia; nuestros móviles, de China; de Tailandia, las zapatillas;de Bulgaria, la camiseta que llevo puesta... Y así hasta alargar un etcetera hasta el infinito y más allá.
Esa es la conclusión. Yo me fascino por cualquier cosa. A veces parece que tengo 7 años.

Cuando me di cuenta de que todos los objetos que me rodeaban habían recorrido medio mundo para llegar hasta mi, tuve un sueño: ¿Qué pasaría si yo hubiese ido a buscarlos personalmente? Probablemente, que habría viajado más que Marco Polo. Desde luego que una vez en Taiwan, por lo menos que me iba a interesar yo es por recoger mi goma de borrar.
Sería maravilloso poder decir "eh, necesito un saco de naranjas. Me doy un saltito hasta Valencia". Práctico no es, pero es un sueño, y los sueños, sueños son.


P.D: Este es el peligro de dejar la mente a su libre albedrío, amigos.

2 comentarios:

acoolgirl dijo...

Ojalá fuera tan fácil ir de un lado a otro, eh?? Yo me pasaría el día entero dando saltitos!! Jajaa!!

Besosss

BlackBetty dijo...

Ohhhh, sería genial tener que ir a buscar las cosas!!!!!!!!