21 mayo 2012

Llegando a Madrid.


Han pasado casi tres años desde que llegué a Madrid. No estoy muy segura, las cuentas jamás se me han dado bien, y tampoco recuerdo fechas, excepto mi propio cumpleaños y el día de Reyes (básicamente porque va una cosa después de la otra). Soy un desastre, lo sé. 

Me he dado cuenta justamente ahora del tiempo que ha pasado porque me he pasado la tarde dibujando, intentando calmar los nervios residuales que tengo en el cuerpo tras la peor mañana académica que puedo recordar después de dos exámenes en los que habían números y física -cosa que, para la persona menos matemática del mundo, resulta realmente traumática-, y cuando iba a guardar la ilustración, me he encontrado con una carpeta que llevaba por sugerente título "Llegando a Madrid". Doble click y nudo en la garganta...









Y como en un flash, volví a aquel momento. No usaba el pretérito perfecto compuesto, y aún pronunciaba la j como una h aspirada. No sabía usar el modo manual de mi réflex, ni tampoco si iba a ser capaz de vivir en un lugar con más de 3.000.000 de habitantes. Muchos más. Me agobió tanto Gran Vía la primera vez que estuve, que sentí que tenía el tamaño de un gusano entre toda aquella gente que cruzaba a toda prisa de un lado a otro de los pasos de peatones. Estaba perdida, pero más lo estaban mis padres, que además de la desorientación que les estaba provocando Madrid, aún no habían terminado de asimilar que me fuera aún más lejos de casa, dejando a la mitad una carrera. Pero yo estaba segura de que éste era mi verdadero sitio,  de que yo no quería ser traductora, sino dedicarme a la Comunicación Audiovisual, de que aquí iba a estar contenta, y ellos me acompañaron los primeros días.

Y volver a empezar de nuevo. Nueva Facultad, nuevo piso, nuevas caras. Septiembre, octubre, noviembre y diciembre agridulces... 

La primera vez que fui a Sol por la noche entre semana y pensé que debía haber alguna fiesta porque me pareció que había demasiada gente en la calle, la vez que un gran amigo me llevó a visitar Prisa y sentí que que había tomado la decisión correcta, la vez que mi compañero de piso y yo nos bañamos en una fuente, la vez que vi nevar en Toledo -pero que no la cuento porque no fue como yo quería-,  la vez que lloré muchísimo en la ventana de mi cuarto y llovía demasiado. 

Y después de todos esos cambios, enero...

Yo en la televisión haciendo lo que me gusta -aunque no como me gusta-. Canciones, conciertos... Descubrir un mundo totalmente diferente que también era mi sitio. Nuevas caras nuevas. Gente que llegó rápido y se fue aún más rápido, y personas por las que pienso que toda aquella aventura valió aún más la pena si tengo en cuenta que sin haber pasado por ella no las habría conocido.

Volver a Madrid de nuevo y sentir vértigo porque me parecía que todo había cambiado demasiado.


Cuando acabó el verano y tocó volver a empezar de nuevo ya no era la misma ni quería tampoco las mismas cosas que 365 días atrás. Supongo que no es que todo haya cambiado demasiado, sino que todos los cambios de estos últimos años me han hecho crecer muchísimo. Sigo queriendo estar aquí, aunque a veces eche tanto de menos tantas personas, tantos lugares, tantas cosas... Nadie dijo que tener tantos sitios a la vez fuera fácil.






(y aquí el dibujo que provocó todo esto)

  




13 comentarios:

C. dijo...

Tengo una foto parecida de los niños esos de la Calle Madrid. No sé por qué, pero me gusta mucho esa estatua.
Tener muchos sitios a la vez es complicado. Sobre todo porque llega un punto en que te das cuenta de que siempre te va a faltar algo, y a veces son cosas que se quedaron atrapadas en el tiempo, en aquella "otra tú" que existía antes y que ya no existe ahora...
Jo, ahora me has hecho pensar a mi en mi llegada a Madrid.
Y... habiendo sobrevivido a tu mañana dura, lo demás será facilísimo :)

Juan Rodríguez Millán dijo...

Recuerdo ese dibujo sin haberlo visto antes, y mira que siempre habría dicho que yo no estaría en un sitio como ese. Sigo pensando, como lo pensaba aquel día y como lo pensaba incluso desde antes, que encontrarás el sitio en el que quieres estar, aquel en el que mereces estar y tendrás a la gente con la que quieres estar. Y eso será así justo por lo que dices, aunque probablemente no usemos la misma acepción de la palabra: has crecido muchísimo. Y seguirás creciendo.

Anónimo dijo...

Bfff... por eso me marcho. Es mi particular cambio de aires tras segundo de carrera. ¿Todos lo tenemos, no?

PD: Sí, soy anónimo. El del wifi. El que te vigilaba desde un quinto cuando paseabas en ropa interior y le robabas su wifi.

PD2: Te echaré de menos en tierras holandesas. Allí no habrá morenas. Tampoco morenas que canten. Y menos morenas que canten y hablen canario. Y ya ni te digo de morenas que canten, hablen canario y vean Pretty Little Liars. Jo, y muchísimo menos morenas que canten, vean Pretty Little Liars y dejen caducar todo tipo de alimentos perecederos. Ni te cuento ya sobre morenas cantantes fans de PLL y de los productos out of date que repitan constantemente la palabra coño en todos sus contextos...ninguna que me haga sentir como en casa... :(

Luna Méndez dijo...

Se te da TAN bien dibujar el pelo...

Ay, Raquelina, me acuerdo de haber vivido esos momentos en la distancia, pero de alguna forma contigo.

eres inquietina, y tienes que moverte. Tener varios lugares no es más que una consecuencia de todo lo que tienes dentro a lo que hay que darle salida.

Así que disfruta Madrid, que nadie sabe dónde estarás en unos años!

Raquel dijo...

C.... Digo yo que sí. Ha sido una mañana horrible. Fuiste testigo de ello en el pasillo 9 y tres cuartos de la biblioteca de Humanidades. Siempre que entro en la sala de vídeo pienso en Harry Potter y en que es sumamente fácil equivocarse de pasillo para entrar. no sé por qué, pero me apetecía comentártelo.


Juan... tengo mucha suerte (aunque no en todo). Al menos sí en los amigos que tengo :) Gracias por estar aquí.

Anónimo Omr... Yo también. Con nadie más podré hablar en mexicano en cualquier momento del día, nadie más se reirá de mis bromas crueles sobre niñas y pederastas mientras veo el telediario, nadie más me sorprenderá escuchando a Thalía mientras barre o bailando a Tom Jones en la ducha... Nomás vuelve pronto, wey. Aquí le estaré esperando para volver a compartir rancho.

Lunaquerida... una tarde dibujaré tu cabellera morena. Por la regla del cambio de segundo año, lo mismo el próximo estoy en otro lado... jeje. Tú de sitios entiendes mucho. Mucha suertecina en London city. Espero poder ir a verte :)

saudade dijo...

Qué linda.

Mathias Lowe dijo...

¿Eres capricornio? :D

Luna Méndez dijo...

:)

maria_5 dijo...

Cambiar de aires nunca es fácil pero a veces es necesario. Que hayamos nacido en un lugar no quiere decir que tengamos que permanecer ahí para siempre...
Por cierto, me encantan tus dibujos!

Carlos dijo...

¡Vaya!... tres años, ya (según tus cuentas ;P)
Es curioso, yo también recuerdo tu vértigo de aquellos días... aunque estabas "asustádamente" decidida ;). Y tus miedos a dejar cosas atrás, aunque me temo que es inevitable el ir dejando cada vez más, con el paso del tiempo. Hoy, me alegro de haber leído esta bonita entrada, de constatar que no te has arrepentido y de presenciar, desde la distancia, cómo vas recorriendo el camino.... o tus múltiples caminos :)

(Precioso dibujo. Gran "autorretrato" ;) )

Ana dijo...

¿Sabes? Estás hecha toda una valiente. No hay que tener miedo guiándose por el corazón y sabiendo que siempre habrá gente detrás para evitar que te caigas o para ayudarte a levantar.
Eres grande, Raquelina :)

dEsoRdeN dijo...

El mundo es demasiado grande para los corazones inquietos y dispersos...

Celia dijo...

Yop bloguera nocturna y llego hasta aquí.
Curiosos comentarios, quien diría que el chico Anónimo es el autor de ese comentario... :) que va de duro!

Me has hecho pensar a mí también, joder, hoy estoy rara pensando en erasmus y ya estoy echando de menos Madrid y casi no me he ido. Y estoy allí y quiero estar aquí, y estoy aquí y quiero estar allí... qué putada esta bipolaridad nuestra.
Pero algo me dice que es buena, que nos hace crecer y conocer y crecer y conocer... gente, y mundo. En realidad tenemos una suerte que ni nos creemos.

Abrazo ;)