27 enero 2012

No terminaba nunca de saber qué es lo que iba a pasar con ellos.


No terminaba nunca de saber qué era lo que tenía que hacer. No sabía si estaba saltándose alguna norma inviolable que en realidad no conocía, si tenía la cabeza en otra parte, si corría demasiado o si en realidad jamás se había movido. Nunca sabía si debía preguntar o dar por hecho.

De la euforia al vértigo, del vértigo a la nada, y de la nada al eco. Eso era lo único que hacían, esa era la única verdad, lo único que en realidad sabía sobre ellos.



Why do you let me stay here? - She & Him

6 comentarios:

C. dijo...

Que tarde más inspiradora tienes tú.
Me ha gustado esta entrada. La incertidumbre es buena hasta que empieza a molestar y entonces uno quizás deba buscar respuestas. O quizás no. Nunca se sabe. Por cierto: http://www.youtube.com/watch?v=R4NG_5XNa8U
Quizás la conozcas. Y quizás te guste. Cuantos quizás.

Raquel dijo...

Oh. Siempre dije que los quizás eran la forma elegante que tiene la gente para decir que algo no puede ser.

Claro que este no es el caso.

Oh. Marwan. Tengo la supersuerte de cantar con él el día 6 de febrero.

Me encanta.

También tiene blog, por cierto.

C. dijo...

Pues yo creo que los quizás son algo así como el punto medio entre el sí y el no. Y el sí y el no, de vez en cuando existen, pero pocas veces. O eso creo. Si las palabras fuesen colores, el sí sería el blanco, el no el negro y el quizás el gris.
Y sí, claro. Conozco la existencia de ese blog. Y quizás tenga la supersuerte de escucharos. Aunque ese quizás tampoco es una forma elegante de decir que algo no puede ser.

dEsoRdeN dijo...

Imposible evitar pensar que algún día Zooey se convierta en She, y tú seas el Him con el que danzar bailes alocados...

Raquel dijo...

qué cosas, querido Desorden.

dEsoRdeN dijo...

delirios dEsoRdeNados nomás, querida Raquel...