05 febrero 2013

Últimamente pienso mucho en el valor de las cosas.

Bueno, no en el de las cosas. En el de las personas. Me refiero al valor entendido como la importancia, la atención y el aprecio, no como la valentía ni como los principios. Pienso en el valor que otros me han dado, en el que yo me he dado, en el que he dado a los demás.

He llegado a la conclusión de que muchos se han equivocado, pero sobre todo me he equivocado yo. No porque no haya sabido valorarme, sino porque aún sabiendo mi valor, he dejado que no me valorasen. Por no querer molestar, por no querer exigir, por no querer hacer demasiado ruido... Tanta paciencia va conmigo y supongo que es algo inevitable. No me gusta exigir, no me gusta reclamar atención, no me gusta molestar. Siempre espero que la reciprocidad salga natural, y que lo que doy me llegue de una forma u otra sin complicaciones, en algún momento. Y no siempre pasa. Y cuando no pasa, yo sigo esperando a que pase. Espero indefinidamente, porque me pierden los sentimientos y la esperanza, y así, uno va haciéndose cada vez más pequeño, cada vez más borroso. Y pierde cada vez más valor. Hasta el punto en el que ya ni siquiera le ven. Y así, acabas siendo invisible.

Y a eso he estado dándole vueltas durante días, y al final, de tanto pensar, acabé llegando a la gran conclusión. No es una cuestión de valor. Esperar cuando ya no hay nada que pueda esperarse. Ese es el problema.


...lo único que queda es ponerle solución.





12 comentarios:

Yomisma dijo...

Pues yo creo, y ya te lo he dicho más de una vez, que tú vales. Y creo, de hecho, que vales mucho más de lo que tú te crees.
Y a veces nos pasa eso, que no creemos en nosotros mismos y eso provoca que no queramos hacer ruido ni molestar para llegar a ningún sitio porque realmente no confiamos en nosotros ni creemos que valgamos, o al menos no mucho. Yo me he identtificado, al menos a mí me pasa así. Y al final eso, tal y como tú lo has dicho, termina borrándote y haciéndote invisible. Qué putada no?

(y me gusta que añadas esa última frase, identificar el problema ya es un avance, ahora 'sólo' hay que sacar fuerzas para solucionarlo)

Pero recuerda que tú sí que vales :)

Raquel dijo...

Yomisma... Gracias, Celia :) En realidad, como dije tímidamente en el texto, sí que me valoro... Pero claro, entran en juego otras variables, y por algún motivo, eso pasa a planos más... secundarios. Y no puede ser. Todo tiene que ser valorado en su justa medida. Y uno tiene que esperar también en su justa medida. Así se evitarían muchos problemas. Pero claro, esto es solo la teoría... Llevarlo a la práctica es lo complicado :)

Nadia Alejandra dijo...

Me faltan palabras para decir lo identificada que me sentí al leer esta entrada. Me reconocí de principio a fin :)

Gracias por esto.

Duli martínez dijo...

vivir esperando no es vivir

Lyla Observer dijo...

Dale caña y saca fuerzas de donde no las hay. Cuánto antes termines con esta historia, antes te vas a poder recuperar. Es cómo quitar una tirita... temes el momento de hacerlo porque crees que no vas a ser capaz, escuece unos segundos justo después, pero luego todo pasa (el símil es muy simple para la historia, pero creo que transmite bien la idea).
Tengo la sensación de que este tipo de cosas son cada vez más comunes: gente que no se decide, que no sabe querer, que quiere mal.
Déjemos de historias absurdas y complicadas. Empecemos a vivir bien.

Juan Rodríguez Millán dijo...

No sé si eres consciente de lo que acabas de crecer. A mis ojos, muchísimo. Y mira que ya eras grande. Tú no puedes ser pequeña, nunca lo has sido y nunca lo serás, aunque haya personas que, pobre de ellas, te hayan visto así.

Elie Polar dijo...

Esperando yo me di cuenta que no es bueno pasarse la vida esperando, que hay personas que están ahí y que a menudo olvidamos para centrarnos en otra que no valen la pena. Otras que se olvidan de nosotros.

Yo acabe dejando de fijarme en los que no perdían ni un segundo de su tiempo en valorarme.

Y aquí estoy, tan feliz.

dEsoRdeN dijo...

Actuar, y no esperar; esa es una de las grandes carencias que encuentro a faltar (qué expresión más paradójica, no?) en la gente. Los peores son quienes confunden dar valor a las cosas con ponerles precio...

kevinsitoclan dijo...

Sencillamente fabuloso, es bonito leer este tipo de textos :) por cierto vales mucho, creo que pagaría por este texto, más que por un partido de fútbol ^^

Cé. dijo...

Creo que valorarte tímidamente no es suficiente. Válorate con todas las letras.
A veces hacer ruido y molestar es necesario (mierda. Tenía que haber buscado con más intensidad el libro de annoyomics y haberte regalado ese). Y ya no sólo por la molestia en si, sino porque no siempre los demás son capaces de entender los silencios. Ojalá fuera así y no fuese necesario hablar, pero no lo es.

Clara Garcia Puig dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Clara Garcia Puig dijo...

La reciprocidad es un asunto importante, sin duda. Porqué a veces al no estar presente te encuentras, pequeño, tu solo en medio de la nada. Cada vez más pequeño, hasta convertirte en una insignificante mota de polvo. En vez de mirar el lado bueno de las cosas, te culpas a ti mismo de lo que estás haciendo mal y a la situación que te ha emergido en este estado.
Lo desprecias todo; pero a través de experiencias como esta, las personas apredemos muchas cosas.
La penumbra muchas veces nos puede ayudar a ver la luz.

Así que... ¿por qué no después de haber pasado por esto, miramos las cosas con una nueva luminosidad en los ojos?