12 febrero 2012

Helada. Helada y en trocitos diminutos.

Me tengo que apretar fuerte.

Como si me amarrara, como si tratara de atarme el cuerpo con mis propias extremidades.

Me tengo que agarrar fuerte las rodillas, los pies, el estómago.

Me tengo que acurrucar y esconderme entre las sábanas porque si no, moriré de frío.

Me tengo que apretar fuerte porque si no me esparciré por esta cama enorme y no podré volver a armarme.




 
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7 comentarios:

C. dijo...

Ui. ¿Y si después de encogerte, plegarte, apretarte, amarrarte... te empiezan a doler todos los músculos - incluído el corazón- y sigues teniendo frío?
De todas formas, aún en el caso de que te esparzas... uno siempre puede volver a amarrarse.

MAMUMA dijo...

No me extraña con la que está cayendo.

Teyalmendras dijo...

Genial abrigo en una cama calentita... acurrucarse y pensar todo el frio que queda fuera.

Un gusto leerte.

Saludos almendrados ;)

dEsoRdeN dijo...

Mal negocio, el de los fríos de cualquier tipo...

candela dijo...

¡Qué bonito!

Besos

Ojizarka dijo...

Para estos días lo mjor es la manta en el sofá, un buen libro y un chocolate caliente!

Aprilis dijo...

Placeres que nos da un frio gelido es ese. Acurrucarse. Hacerse un ovillo.


;-) !

Abrazo !