30 agosto 2010
Es culpa tuya. Sabes que nunca se te han dado las matemáticas.
Te olvidas de que los sentimientos no siempre tienen propiedad conmutativa, y luego vienen los problemas. Esos que no sabes resolver. No sirves para esto. Esa es la única verdad.
... I could call you on the telephone. Do I really wanna know?
25 agosto 2010
24 agosto 2010
20 agosto 2010
Dudas existenciales que me provocaron Los Vigilantes de la Playa sin motivo alguno.
Hoy estaba en la playa y había oleaje. Nunca me baño si hay oleaje, me da miedo. Soy así. Una vez me revolcó una ola y casi me ahogo. Lo peor es que cuando puse los pies en el suelo y me levanté, el agua me llegaba por las canillas. Y no era pequeña. Por eso, cuando no hay bandera verde recurro al sustitutivo del remojo en la orilla, como los niños. Es humillante. Pero refresca.
De vuelta a la toalla, en una de esas, y estando ya preparada para recostarme, me percato de la presencia de un hombre entrado en edad que corría alrededor de una piedra luciendo un llamativo bañador rojo.
- (Oh, Dios. El abuelo alemán de Mitch Bucanan. Bien podría serlo. Pecho y espalda tiene para eso. Y cómo corre alrededor de la piedra. Si hasta la música oigo...) - en paréntesis, porque eran pensamientos.
[Por favor, reproduce el vídeo para proporcionar a las preguntas la carga emotiva que merecen]
Y con esa matraquilla en la cabeza me tumbé al sol. Será por eso que me surgieron las siguientes absurdas dudas existenciales sin respuesta:
1. Si diariamente se ahogaba gente en la playa de los vigilantes de la playa, ¿por qué nadie se encargaba de cerrarla?, ¿por qué la gente seguía yendo?, ¿realmente vale la pena arriesgar tu vida por ver a Pamela Anderson en bañador?
2. ¿Por qué en el paseo marítimo de la playa de los vigilantes de la playa siempre, siempre, siempre había chicas en bikini y patines sonriendo? Yo he ido a muchas playas durante toda mi vida. Y jamás he visto chicas en bikini y patines sonriendo en los paseos marítimos.
3. En otro orden de cosas, ¿por qué la gente cree que un ladrón es incapaz de levantar una toalla y llevarse las cosas que hay escondidas debajo?
4. ¿Qué clase de instinto arraigado en nuestra naturaleza humana hace que, siendo seres sin amaestrar, insistamos en intentar hacer un agujero infinito en la arena? (o, en su defecto, hacer piscinas en las que continuamente se filtre el agua, o castillos/edificaciones-inclasificables justo en la orilla del agua pretendiendo que ésta no se los lleve. En cualquier caso, se trata siempre cosas que implican infinitud en la acción a llevar a cabo), ¿proporciona acaso algún tipo de gratificación espiritual a los críos?
[Si me hiciste caso, la música aún no habrá terminado. Tienes hasta que acabe para reflexionar] [Qué mítica intro, por cierto. La de bocadillos de jamón serrano que me comí yo viendo esa serie]
16 agosto 2010
Estoy haciendo las maletas. No quiero dejar nada atrás.
Lo reconozco. Tengo miedo. Un poco, al menos. Nunca había comprado un billete de avión solo de ida. Supongo que es lo natural... ciudad nueva, gente nueva, casa nueva, carrera nueva. Todo nuevo, todo diferente. Era lo que quería, desde hace demasiados meses, desde que me di cuenta de que lo mío no era vivir entre diccionarios y juzgados.
Igual estoy cometiendo un error. Me iba bien. Puede que incluso mejor que a muchos otros que sí tenían vocación de traductores, será por eso que me costó tanto que me entendieran. Aunque fuera así, si seguía por ese camino sé que al final de todo acabaría en el sitio equivocado (es ahora cuando cobra más sentido lo de Raquel busca su sitio...).
En menos de dos semanas sale el vuelo a Madrid. Si me lo hubiesen dicho hace algunos años probablemente no me lo habría creído. A mí que me acojonaban las ciudades grandes... Estoy empezando a hacer ya las maletas. Es demasiado tiempo el que voy a estar fuera. No quiero dejar nada atrás.
No quiero dejar nada atrás.
...que voy a echarles mucho de menos. Que sé me leen aunque no comenten casi nunca. Que intento hablar del tema lo menos posible y hacer como que no pasa nada, como que estoy igual que siempre. Estoy segura de que esto es lo que quiero. Segurísima. Pero eso no quita para que me duela irme. Que sí, que está internet, y que yo soy la persona más metida en el mundo virtual que existe. Pero no es lo mismo, no es lo mismo.
Eso. Voy a echarles de menos...
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