Siempre fui buena estudiante. De esas que se agobian al máximo, piensan que van a suspender, dicen que el examen les ha salido fatal y al final, sacan buena nota.
Hasta que empecé en la universidad y me metí en Traducción e Interpretación. Ahí pasé de ser una estudiante que se agobia al máximo, piensa que va a suspender, dice que el examen le ha salido fatal y al final saca buena nota a ser buena estudiante a secas. De esas que no cogen apuntes, estudian el día antes y al final, sacan buena nota.
Hasta que después de dos años de diccionarios me cambié de carrera y me vine a Madrid a estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual. Empecé a ser entonces una estudiante a la que todo se le daba bien excepto Economía. O Principios de Economía, como oficialmente se denomina a esa asignatura colocada estratégicamente en el primer año de carrera para provocar la huída colectiva y despavorida de los estudiantes más débiles. Por diferentes motivos que requerirían una complicada y extensa explicación, voy por la tercera convocatoria. Y solo hay cuatro. Lo cual quiere decir que estoy en una situación c r í t i c a , que en caso de suspender me quedaría una última convocatoria, y que de tener la suerte de volver a demostrar en ese último examen mis inexistentes capacidades matemáticas, mi facultad decidirá prescindir de mi presencia en los pasillos universitarios. Para siempre. Bueno quizá haya soluciones, pero un toque de dramatismo exagerado nunca viene mal para enriquecer historias simples. Algo he aprendido después de un año y medio de Periodismo. Habiendo explicado esto podréis entender la tensión máxima que he experimentado esta mañana en la cafetería de mi facultad:
Profesora-de-Economía-sonriente-apareciendo-de-repente-junto-a-la-mesa-en-la-que-estábamos-(entre-otros-compañeros-que-no-están-viviendo-mi-drama)-yo-y-Compañero-que-también-va-por-la-tercera-convocatoria: ¡Hola chicos! ¿Habéis visto a Compañera-que-también-va-por-la-tercera-convocatoria-cuyo-nombre-no-es-relevante-para-el-desarrollo-de-esta-historia?
Compañero-que-va-por-la-tercera-convocatoria-y-yo-al-unísono: No...
Profesora-sonriente-jovial-y-con-un-brillo-maligno-en-sus-ojos: Es que tengo que darle la enhorabuena.
Y acto seguido desaparece en la inmensidad de la sala en busca de un bocadillo de tortilla. Dice eso y desaparece. Suelta eso y nos deja con el corazón en un puño, a mí y a Compañero-que-... Desolados, desamparados, desorientados, descarriados, descolocados, descafeinados.Y me quedo mirando al infinito mientras me invaden cientos de preguntas retóricas: ¿Darle la enhorabuena a ella?, ¿Solo a ella?, ¿Quiere decir eso que estoy suspendida?, ¿Habrían puesto justo en ese momento la happy-hour y por eso se fue sin decir nada más?
Preguntas que no tendrán respuesta hasta que no reciba un correo de la universidad con la nota del examen. Correo del que, por cierto, depende mi destino. Y ahora, un chiste de frutas.
******* Actualización *******
Siendo las 21:44 de el
día-en-el-que-apareció-mi-profesora-de-Economía-en-la-cafetería-dijo-algo-y-se-fue actualizo este post a modo de comunicado oficial para hacer público el resultado de mi examen de Principios de Economía, dado que ya he recibido ese e-mail del que mi vida y destino dependían:
¡¡He aprobado!!